Óleo original firmado por Utrera Quesada que representa un paisaje rural de carácter mediterráneo, con arquitectura tradicional y una paleta de tonos tierra y verdes suavemente desaturados.
La obra destaca por su técnica matérico-expresiva, con pincelada visible y capas de óleo que aportan textura y profundidad. La composición, enmarcada por volúmenes arquitectónicos en primer plano, dirige la mirada hacia el paisaje del fondo, generando una sensación de perspectiva y calma.
Se presenta enmarcado en madera negra con moldura interior dorada, un conjunto que realza la pieza y facilita su integración tanto en interiores clásicos como contemporáneos.
Firmado en la parte inferior.


