Óleo original sobre lienzo, firmado y fechado en 1973. Una composición teatral y enigmática de estilo neofigurativo: a la izquierda, una figura grotesca a caballo vestida como un rey de la baraja, resuelta en rojos, verdes y amarillos vibrantes que estallan sobre el fondo oscuro; a la derecha, un arlequín o acróbata en equilibrio; y entre ambos, figuras dibujadas a trazo blanco, casi infantiles, que añaden un aire de sueño o de circo. Coronando la escena, los símbolos de la baraja (la pica y el corazón) como guiño al mundo del juego y la máscara.
Pieza de gran formato y mucha presencia, con un fuerte contraste entre la oscuridad del fondo y el color de los personajes. De esas obras que mandan en una pared y generan conversación.
Estado acorde a su antigüedad: la obra se conserva bien; el marco presenta algún roce y pérdidas de pan de oro en las esquinas, propios del uso. Lienzo sobre bastidor de madera, listo para colgar.






